Ka percepción de una “crisis” en la frontera está muy arraigada entre evangélicos blancos (70%) y católicos blancos (64%). En 2025, vivían más de 53 millones de inmigrantes de distintos orígenes en el país norteamericano. Denver, Estados Unidos. El teólogo cubano-estadounidense Miguel de la Torre alertó sobre el auge del nacionalismo cristiano blanco en Estados Unidos que ha convertido la religión en una herramienta para legitimar políticas que afectan de forma directa a migrantes, minorías raciales y sectores vulnerables. “Niego mi humanidad si permanezco en silencio ante las estructuras opresivas. El silencio me hace cómplice“, expresó De la Torre en una entrevista con EFE en el estado de Colorado, donde consideró que la teología no puede desligarse de la realidad social ni de las decisiones de poder. El experto en ética social, quien da clases en la Escuela de Teología Iliff en Denver, advirtió de la creciente influencia del discurso del nacionalismo cristiano en medio de cifras migratorias sin precedentes en Estados Unidos. Según el Pew Research Center, en 2025 vivían en Estados Unidos más de 53 millones de inmigrantes de distintos orígenes, lo que equivale a casi el 15.8% de la población total, mientras que la población de inmigrantes indocumentados alcanzó un récord estimado de 14 millones; además, el centro de estudios calcula que en 2024 había 68 millones de hispanos, quienes representaban el 20% de la población del país. Además, según la misma fuente, la percepción de una “crisis” en la frontera está muy arraigada entre evangélicos blancos (70%) y católicos blancos (64%), lo que ha influido en las prioridades legislativas y electorales federales. De La Torre sostuvo que buena parte del cristianismo que domina el discurso político republicano ha sido “despojado de su dimensión ética” y convertido en identidad cultural y electoral. En ese proceso, afirmó, se ha normalizado un lenguaje que presenta a migrantes y minorías como amenazas. “Ha habido un enfoque en la frontera que prioriza ‘enforcement’ (aplicación de la fuerza) y deportaciones por encima de soluciones humanitarias”, añadió. En ese marco, opinó en un reciente artículo para “Good Faith Media” que, aunque el presidente Donald Trump rechace ser racista, “no hay duda de que ha dicho y hecho cosas racistas”, y que en política lo decisivo no es la intención sino el impacto real de las acciones. El académico, quien nació en Cuba y migró de niño a Norteamérica, sostuvo que Estados Unidos se acerca a dinámicas propias de regímenes autoritarios, donde se construyen enemigos internos y se moviliza al electorado desde el miedo. Desde su labor como experto en ética social, De La Torre puntualizó que su trabajo académico busca la liberación de quienes han sido relegados por su raza, su origen, su clase o su identidad. “Hay académicos que buscan entender el mundo y otros que buscan transformarlo. Yo elegí lo segundo”, explicó. Esa misma lógica guía su comprensión del cristianismo. “No estoy llamado a ganar, sino a ser fiel”, señaló, al recordar que el Evangelio, a su juicio, exige tomar partido por los pobres y los oprimidos. La Escuela de Teología Iliff le rendirá homenaje el próximo 4 de marzo al destacarlo como uno de solo cinco académicos en la historia de la Academia Estadounidense de Religión (AAR, fundada en 1909) que han publicado más de 50 libros. De La Torre comentó que él escribe primero para sí mismo para “comprender algo” que él “no entendía”, y “el hecho de que otros lo hayan encontrado útil ha sido una consecuencia inesperada”. Tan es así, que ya piensa en sus próximos cuatro libros: uno sobre el futuro del pensamiento religioso latinoamericano, otro sobre apocalipsis y el fin del mundo (cristianismo dispensacionalista), y uno más con un estudio exhaustivo sobre el Camino de Santiago (que recorrió el año pasado y piensa repetir este año).
Oficiales de inmigración de Trump no responden en el Congreso sobre muertes en Mineápolis
El director interino de ICE, Todd Lyons, y el comisionado del CBP, Rodney Scott, se negaron a responder preguntas. Tampoco se conoce cuántos agentes han sido sancionados por mala conducta en el marco de las redadas migratorias. Washington. El director interino del Servicios de Inmigración y Control de Aduanas de Estados Unidos (ICE, en inglés), Todd Lyons, y el comisionado del Servicio Aduanas y Protección Fronteriza (CBP, en inglés), Rodney Scott, se negaron este martes en el Congreso de Estados Unidos responder preguntas sobre los dos ciudadanos que fallecieron recientemente por disparos de agentes de ambas agencias durante las redadas migratorias en Mineápolis. En la esperada comparecencia de ambos funcionarios ante el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, Lyons se negó a disculparse por la prisa de la administración Trump en describir a las víctimas, Renee Good y Alex Pretti, como “terroristas”. “No voy a hablar sobre ninguna investigación en curso”, fue el argumento del director del ICE para evitar dar explicaciones sobre las muertes que han abierto una crisis política de primer nivel. El presidente del Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, el republicano Andrew Garbarino, insistió en la necesidad de conocer todos los detalles que rodearon la muerte de los dos ciudadanos. “Una vez concluida la investigación, ¿se comprometerá a proporcionar los informes y las conclusiones de cada investigación a este comité?”, le preguntó. “Sí”, respondió Lyons, “nos comprometemos a brindarle una investigación completa e íntegra como resultado”. Los altos funcionarios de las agencias que están en el centro de la política migratoria del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tampoco informaron a los senadores sobre cuántos agentes han sido sancionados por mala conducta en el marco de las redadas migratorias en el estado de Minnesota, donde se encuentra Mineápolis. La comparecencia en el Congreso, a cuyas puertas se concentraron unas decenas de ciudadanos para protestar contra ICE y CBP, terminó por reflejar la distancia en asuntos migratorios entre demócratas y republicanos en una semana clave de negociaciones parlamentarias. Mientras los demócratas insistieron en los excesos de los agentes federales, los republicanos pusieron el acento en la necesidad de controlar la inmigración ilegal que consideran peligrosa para los ciudadanos de Estados Unidos. Los demócratas mantienen de momento su rechazo a aprobar la financiación del Departamento de Seguridad Nacional, del que dependen ICE y CBP, pasada esta semana a menos que se modifiquen algunos de sus protocolos operativos, como que los agentes solo puedan entrar en las viviendas con una orden firmada por un juez o prohibir o limitar que los agentes usen máscaras o cubran su rostro. Si no se alcanza un acuerdo con los republicanos antes del sábado el departamento podría entrar en cierre administrativo lo que afectaría a sus actividades.
Crece disputa por puente entre Estados Unidos y Canadá
El Saginaw pasa el 25 de octubre de 2023 por las obras del puente internacional Gordie Howe, que conecta Windsor, en Canadá, con Detroit, EEUU, sobre el río Detroit. Trump podría modificar permiso. Washington. La Casa Blanca afirma que el presidente Donald Trump tiene el derecho de modificar un permiso para inaugurar un nuevo puente entre Canadá y Michigan, prolongando la más reciente disputa entre Estados Unidos y su vecino del norte, horas después de que su primer ministro señalara que podría haber una distensión. Se prevé que el Puente Internacional Gordie Howe, que conectaría Ontario y Michigan y sería una arteria económica vital entre ambos países, sea inaugurado a principios de 2026. Pero Trump ha amenazado ahora con bloquear su apertura, exigiendo que Canadá acepte una serie de demandas no especificadas mientras las dos naciones se preparan para renegociar un extenso pacto comercial más adelante este año. El primer ministro canadiense, Mark Carney, dijo la mañana del martes que habló con Trump y expresó confianza en que la disputa se resolvería. Pero un funcionario de la Casa Blanca dijo más tarde que la estructura de propiedad del puente sigue siendo inaceptable para el presidente estadounidense. Canadá pagó la construcción del puente, nombrado en honor a una estrella de hockey de los Red Wings de Detroit nacida en Canadá. La construcción ha estado en marcha desde 2018. El funcionario dijo que todos los proyectos de infraestructura internacional requieren un permiso presidencial, y que Trump estaría en su derecho de modificar ese permiso. La persona habló desde el anonimato porque no estaba autorizada para declarar públicamente. “El hecho de que Canadá controlará lo que cruza el Puente Gordie Howe y es propietario de la tierra en ambos lados es inaceptable para el presidente”, dijo el martes a los periodistas la secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt. “También es inaceptable que no se construya más de este puente con más materiales fabricados en Estados Unidos”. La nueva disputa sobre el puente es el más reciente enfrentamiento en una relación cada vez más tensa entre Estados Unidos y Canadá, particularmente en cuanto a la política comercial. Trump también ha especulado públicamente sobre la adquisición de Canadá como el 51er estado de Estados Unidos, para consternación de los canadienses. Tras su conversación con Trump, Carney dijo: “esto se va a resolver” y señaló que le dijo al presidente de Estados Unidos que los gobiernos de Canadá y Michigan compartían la propiedad del puente. La oficina de la gobernadora de Michigan, Gretchen Whitmer, también ha enfatizado que el puente será operado bajo un acuerdo de propiedad conjunta entre el estado y Canadá, aunque el gobierno canadiense pagó por él. Carney también agregó que se utilizó acero estadounidense en el proyecto, en el que también se empleó a trabajadores estadounidenses. Según el primer ministro, Trump le dijo que pedirá al embajador de Estados Unidos en Canadá, el exrepresentante de Michigan Pete Hoekstra, que “actúe para suavizar la conversación en torno al puente”. Hasta el momento, Hoekstra no ha respondido a una solicitud de comentarios. “Espero con ansias su apertura, y lo que es particularmente importante es el comercio y el turismo de canadienses y estadounidenses que cruzan ese puente”, dijo Carney. El proyecto fue negociado por el exgobernador republicano de Michigan, Rick Snyder, y financiado por el gobierno canadiense para aliviar la congestión sobre el puente Ambassador y el túnel Detroit-Windsor. Snyder escribió el martes en un artículo de opinión publicado en The Detroit News que Trump se equivocaba al afirmar que Canadá posee ambos lados, el estadounidense y el canadiense, del puente Gordie Howe. “Canadá y el estado de Michigan son propietarios a partes iguales del nuevo puente”, escribió Snyder. “Canadá fue maravilloso y financió todo el puente. Se le reembolsará con intereses de los peajes. Michigan y Estados Unidos obtuvieron su mitad de propiedad sin inversión”. El exgobernador también enfatizó que varias partes de la construcción del puente estaban exentas de los requisitos de “Buy America” (comprar productos estadounidenses) para su acero porque la mitad del proyecto estaba fuera de Estados Unidos y, por lo tanto, la ley estadounidense no debería aplicarse a ellos. “Presidente Trump, le animaría a poner en tela de juicio a sus asesores y las fuentes de su publicación para corregir la información que le han proporcionado”, escribió Snyder en el artículo de opinión. Reconoció algunos problemas comerciales con Canadá, pero “elegir este puente como punto de apalancamiento no parece tener más sentido, dadas sus otras herramientas”.


