Una patrulla de la Policía de Jacksonville. El operativo implicó también proveer apoyo físico y psicológico a los menores. Las autoridades floridanas y el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos salvaron a 60 niños desaparecidos, presuntas víctimas de trata, en la Operación Ojo de Dragón, uno de los “mayores” operativos de rescate en Estados Unidos, afirmó este lunes el fiscal general de Florida, James Uthmeier. La operación, que duró dos semanas en el área de la bahía de Tampa, en el centro de Florida, también resultó en ocho detenidos, quienes afrontarán cargos por tráfico de personas, negligencia infantil, posesión de drogas y narcotráfrico, detalló la oficina del fiscal. “Si victimizas a los niños, vas a ir a prisión, final de la historia”, declaró Uthmeier en una conferencia de prensa. El operativo implicó también proveer apoyo físico y psicológico a los niños, que estaban reportados como desaparecidos y tenían de 9 a 17 años, indicó el alguacil William Berger. La misión la lideró el Servicio de Alguaciles de Estados Unidos, conocido como el US Marshal, con ayuda de cerca de 20 agencias estatales y federales. “60 niños salvados, ese número envía el mensaje de que Florida nunca será un lugar seguro para los traficantes”, advirtió Mak Glass, comisionado del Departamento de Cumplimiento de la Ley de Florida (FLDE, en inglés).
Supremo de EE.UU. autoriza deportación de migrantes a países que no son los de origen
Daisy Morán, a la izquierda, y Constance Felton participan en una protesta contra las redadas del ICE y las detenciones para deportación. Levanta orden judicial que permitía impugnaciones. La Corte Suprema de Estados Unidos permitió el lunes al gobierno del presidente Donald Trump reanudar las deportaciones expeditas de migrantes a países distintos al de origen, levantando por ahora una orden judicial que requería que se les diera la oportunidad de impugnar las deportaciones. La medida del máximo tribunal del país se produjo después de que funcionarios de inmigración pusieran a ocho personas en un avión hacia Sudán del Sur en mayo, una acción que el juez federal Brian E. Murphy, en Boston, consideró que violaba su orden. Los migrantes, de países como Myanmar, Vietnam y Cuba, habían sido condenados por delitos graves en Estados Unidos y los funcionarios de inmigración han dicho que no pudieron devolverlos rápidamente a sus países de origen. Las autoridades, en cambio, mandaron el avión a una base naval estadounidense en Yibuti. El caso surge en medio de una amplia batida contra la inmigración por parte del gobierno de Trump, quien ha prometido deportar a millones de personas que viven ilegalmente en Estados Unidos.

