Trump prometió durante su campaña deportar a más de 10 millones de personas durante su segundo Gobierno. (STR) El presidente utiliza aviones de la fuerza aéra estadounidense. Ciudad de Guatemala. Los primeros dos vuelos de deportación del Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, arribaron este viernes a Guatemala en aviones militares procedentes de Texas, informaron las autoridades del país centroamericano. De acuerdo con el Instituto Guatemalteco de Migración (IGM), un primer vuelo con 79 personas, 31 mujeres y 48 hombres, todos mayores de edad, arribó en la madrugada de este viernes a una base de la Fuerza Aérea de Guatemala desde Laredo, Texas (EE.UU.). El segundo vuelo -también desde Texas- aterrizó en la mañana de hoy, pero aún no hay datos oficiales de la cantidad de guatemaltecos que viajaban. Según las imágenes oficiales, los migrantes llegaron en un avión de la fuerza aérea estadounidense a diferencia de los deportados durante la Administración de Joe Biden que eran devueltos en aeronaves rentadas. Durante el segundo vuelo de deportación, estuvo presente la vicepresidenta, Karin Herrera, quien dirigió unas palabras a los connacionales deportados. A principios de semana, Herrera anunció el programa ´Retorno al Hogar´ con el que Guatemala espera reforzar la asistencia social y económica a las personas que han sido expulsadas de Estados Unidos. Además, las autoridades guatemaltecas anunciaron la apertura de algunos albergues en el norte del país ante la posible llegada masiva de deportados en las siguientes semanas. De acuerdo con las autoridades estadounidenses, las primeras redadas antiinmigrantes de Trump han dejado a 538 personas detenidas y cientos de deportados. Trump prometió durante su campaña deportar a más de 10 millones de personas durante su segundo Gobierno.
Denuncian redada ilegal del ICE en Newark
El dueño del negocio, no identificado, dijo a la cadena que al menos una docena de agentes llegaron antes del mediodía a su local y pidieron ver los documentos de sus empleados “y no tenían una orden de la corte”. Irrumpieron en un negocio sin orden judicial y arrestaron varios ciudadanos estadounidenses. El alcalde de Newark (Nueva Jersey), Ras Baraka, reiteró hoy que la redada realizada ayer en su ciudad por agentes de inmigración, sin una orden judicial, ha sembrado el temor entre los inmigrantes y advirtió a la administración del presidente Donald Trump que no tienen temor de la amenaza de tomar acción contra cualquier funcionario que se oponga a la aplicación de su política migratoria. Baraka realizó este viernes una conferencia de prensa junto a activistas proinmigrantes y legisladores estatales y congresistas para repudiar la redada, realizada el jueves en un restaurante de esa ciudad, donde arrestaron a tres inmigrantes indocumentados pero también detuvieron a ciudadanos estadounidenses, entre ellos a un veterano militar. Los agentes de inmigración, que llegaron al local antes del mediodía, entraron por la parte posterior armados y tomaron huellas digitales y fotos a los detenidos así como de sus carnés de identidad. “Una persona mostró su identificación de veterano militar y, de todos modos, fue interrogado”, afirmó. Aseguró además que tras conversar con quienes estaban en el negocio, comprobaron que los agentes no mostraron una orden judicial “y no han presentado ninguna todavía”. El demócrata afirmó que la acción de los agentes de inmigración, que sigue las directrices del nuevo mandato de Trump, de deportaciones masivas y otras acciones en contra de la migración irregular, erosiona la Constitución, lo que lo convierte en un problema “de todos”. En su regreso a la Casa Blanca, Trump ha prometido deportaciones masivas y ha ordenado la puesta en marcha de varias medidas antiinmigrantes a través de órdenes ejecutivas. “Ninguna de estas personas era violadora, asesina o criminal (…) Hay mucha gente que ya está aterrorizada”, indicó. Por su parte, Amy Torres, directora ejecutiva de la Alianza de Nueva Jersey para la Justicia de los Inmigrantes (NJAIJ), explicó que de acuerdo con testigos, los agentes de ICE estaban fuertemente armados. “Bloqueaban las entradas y salidas, trepaban por las rampas y derribaban las puertas de los baños para asegurarse de que no hubiera nadie escondido”, indicó. “Este acto atroz viola claramente la Cuarta Enmienda de la Constitución que garantiza el derecho de las personas a la seguridad propia y de sus casas, papeles y efectos contra registros e incautaciones irrazonables”, escribió el alcalde en su cuenta institucional en X. Aunque el alcalde no identificó el negocio donde se realizó la redada, la cadena CBS indicó que se trata de Ocean Seafood Depot. El dueño del negocio, no identificado, dijo a la cadena que al menos una docena de agentes llegaron antes del mediodía a su local y pidieron ver los documentos de sus empleados “y no tenían una orden de la corte”. De acuerdo con el propietario, los agentes detuvieron a tres personas, entre ellas al militar veterano, que es el administrador del negocio, quien intentó mostrar su tarjeta de veterano, pero los agentes no la aceptaron. “Un par de chicos no pudieron mostrar su identificación. En veintiséis años en el negocio, nunca había visto algo así”, afirmó el propietario quien considera que los operativos de ICE perjudican a los negocios porque los empleados tendrán temor de ir a trabajar. En su página en X, el ICE publicó en la noche del jueves que el día a nivel nacional había concluido con 538 arrestos y 373 detenciones.
Obispa le responde a Trump: “No le odio y rezo por él”
Salió molesto de la iglesia. La reverenda Mariann Budde rechazó disculparse por su “solicitud de misericordia”, tal como se lo pidió el presidente. Washington. La obispa episcopaliana Mariann Edgar Budde, que pidió desde el púlpito al nuevo presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tener compasión con los migrantes y los niños trans, se reafirmó en sus palabras en varias entrevistas y aseguró que no piensa disculparse como le pidió el mandatario. Budde, a la que algunos medios estadounidenses se refieren como “la obispa valiente” mientras Trump dijo que tiene “un tono desagradable” y “no es convincente ni inteligente”, habló con varios medios sobre la polémica con el presidente de Estados Unidos que ha captado la atención mediática. “No siento que haya necesidad de disculparse por una solicitud de misericordia”, subrayó la obispa, quien negó ser “una radical de izquierda” que odia a Trump, como la definió el presidente, en una entrevista con la cadena pública de radio y televisión NPR. “No le odio y rezo por él”, subrayó. El diario The New York Times le dedica hoy un artículo con el título de “La obispa que le suplicó a Trump: “¿Alguien iba a decir algo?”, que ensalza a Budde, de 65 años y primera mujer en llegar a ese cargo en su iglesia, por su postura frente al poder político. “Tal vez fue ingenuo de mi parte. Cuando decidí suplicarle (compasión) al presidente, pensé que lo tomarían de manera diferente”, dijo, “porque era un reconocimiento de su posición, su poder actual y los millones de personas que lo pusieron ahí”, dijo la obispa en declaraciones recogidas por ese medio. Budde ofició la ceremonia religiosa en la Catedral Nacional de Washington con la que este martes comenzó la agenda del presidente Trump, quien asumió el cargo el lunes 20. En un momento dado y mirando a Trump, que es presbiteriano, otra iglesia protestante, le dijo: “Millones de personas han depositado su confianza en usted. Y como usted le dijo a la nación ayer (lunes), usted ha sentido la mano providencial de un Dios amoroso. En el nombre de nuestro Dios, le pido que tenga misericordia de la gente de nuestro país que ahora está asustada”. Trump, que ya ha dado los primeros pasos para cumplir con su promesa electoral de detener “la invasión” de migrantes y echar del país a los que están dentro de sus fronteras irregularmente y han cometido delitos, pidió el miércoles a Budde a través de la red Truth Social que se disculpara por lo que dijo, algo que la obispa subrayó a NPR que no piensa hacer. Sin embargo, sí dijo lamentar que sus palabras en la catedral hayan “provocado el tipo de respuesta que ha provocado, en el sentido de que en realidad confirmó lo mismo de lo que estaba hablando antes, que es nuestra tendencia a indignarnos y no hablarnos unos a otros con respeto”. “Para estar unidos como un país con tanta riqueza de diversidad, necesitamos misericordia. Necesitamos compasión. Necesitamos empatía”, agregó Budde, quien considera “peligroso hacer generalizaciones y, en particular, hablar de los inmigrantes como si todos fueran criminales o de los niños transgénero como si de alguna manera fuesen peligrosos”.
Powerball de $328.5 millones: Mira dónde cayó el primer “jackpot” del año
El ganador tiene un año para reclamar el dinero. El boleto fue comprado un día antes del sorteo. El primer premio mayor, o jackpot, de Powerball en este 2025, que ascendió a $328.5 millones, cayó en el estado de Oregon, según informó la lotería en su página web. Una persona acertó los seis números sorteados la noche del sábado, 18 de enero. Los números ganadores fueron las bolas blancas 14, 31, 35, 64 y 69, y la Powerball roja 23. El multiplicador PowerPlay fue 2X. El boleto fue comprado un día antes del sorteo, el 17 de enero, en un establecimiento en la ciudad de Beaverton con el código postal 97006, precisó por su parte la Lotería de Oregon. Por seguridad, la ubicación del negocio no será revelada hasta que el ganador reclame el premio. El ganador tiene un año para reclamar el dinero. Tendrá la opción de elegir entre un premio en forma de anualidad de $328.5 millones o un pago único de $146.4 millones. Ambas opciones están sujetas a impuestos. El premio más grande de Powerball ganado previamente en Oregon fue el jackpot de $1.3 mil millones del año pasado, que fue dividido entre Cheng Saephan, quien es paciente de cáncer, su esposa Duanpen y su amiga Laiza Chao. El último jackpot de Powerball del 2024 cayó en Nueva York el 7 de diciembre de 2024. Sumó unos $256 millones.
Un juez bloquea temporalmente orden de Trump de cancelar la ciudadanía por nacimiento
La orden firmada por Trump el mismo día en que tomó posesión, está programada para entrar en vigor el 19 de febrero. Estados reclaman que se trata de un derecho consagrado. SEATTLE. Un juez federal bloqueó temporalmente el jueves la orden ejecutiva del presidente Donald Trump que buscaba poner fin a la garantía constitucional de ciudadanía por nacimiento independientemente del estatus migratorio de los padres. El juez John C. Coughenour falló en el caso presentado por los estados de Washington, Arizona, Illinois y Oregon, que argumentaron que la 14ta Enmienda y la jurisprudencia de la Corte Suprema han consagrado el derecho a la ciudadanía por nacimiento. Es una de cinco demandas presentadas por 22 estados y varias agrupaciones de inmigrantes en todo el país. Los litigios incluyen testimonios personales de varios fiscales generales que son ciudadanos estadounidenses por nacimiento, y nombran a mujeres embarazadas que temen que sus bebés no serán ciudadanos estadounidenses. Firmada por Trump el mismo día en que tomó posesión, la orden está programada para entrar en vigor el 19 de febrero. Podría afectar a cientos de miles de personas nacidas en el país, según una de las demandas. En 2022, hubo aproximadamente 255,000 nacimientos de niños ciudadanos de madres que vivían ilegalmente en el país y unos 153.000 nacimientos de padres en la misma situación, según la demanda presentada por cuatro estados en Seattle. Estados Unidos está entre unos 30 países donde se aplica la ciudadanía por derecho de nacimiento —el principio de jus soli o “derecho del suelo”. La mayoría están en las Américas, y Canadá y México están entre ellos. Las demandas argumentan que la Enmienda 14 a la Constitución garantiza la ciudadanía para las personas nacidas y naturalizadas en el país, y los estados han estado interpretando la enmienda de esa manera durante un siglo. Ratificada en 1868 tras la Guerra Civil, la enmienda dice: “Todas las personas nacidas o naturalizadas en Estados Unidos y sujetas a la jurisdicción del mismo, son ciudadanos de Estados Unidos y del estado en el que residen”. La orden de Trump afirma que los hijos de no ciudadanos no están sujetos a la jurisdicción de Estados Unidos y ordena a las agencias federales a no reconocer la ciudadanía para los niños que no tienen al menos un padre que sea ciudadano. Un caso clave sobre la ciudadanía por derecho de nacimiento se desarrolló en 1898. El Tribunal Supremo sostuvo que Wong Kim Ark, quien nació en San Francisco de inmigrantes chinos, era ciudadano estadounidense porque había nacido en el país. Después de un viaje al extranjero, se le prohibió entrar al país bajo el argumento de que no era ciudadano bajo la Ley de Exclusión China. Pero algunos defensores de las restricciones migratorias han argumentado que ese caso claramente se aplicaba a niños nacidos de padres que eran ambos inmigrantes legales. Dicen que es menos claro si se aplica a niños nacidos de padres que viven ilegalmente en el país. La orden ejecutiva de Trump llevó a los fiscales generales a compartir sus conexiones personales con la ciudadanía por derecho de nacimiento. Por ejemplo, el fiscal general de Connecticut, William Tong, ciudadano estadounidense por derecho de nacimiento y el primer fiscal general chino-estadounidense elegido en la nación, dijo que la demanda era personal para él. “No hay un debate legal legítimo sobre esta cuestión. Pero el hecho de que Trump esté completamente equivocado no le impedirá causar un daño grave en este momento a familias estadounidenses como la mía”, declaró Tong esta semana. Una de las demandas destinadas a bloquear la orden ejecutiva incluye el caso de una mujer embarazada, identificada como “Carmen”, que no es ciudadana pero ha vivido en Estados Unidos durante más de 15 años y tiene una solicitud de visa pendiente que podría llevar a un estatus de residencia permanente. “Despojar a los niños del ‘tesoro invaluable’ de la ciudadanía es una grave lesión”, dice la demanda. “Les niega la plena membresía en la sociedad estadounidense a la que tienen derecho”.




